
Está contemplado como un derecho en la Constitución del país. "Una milicia bien regulada, en caso de ser necesaria para mantener la seguridad de un Estado libre, el derecho de la gente a tener y portar armas, no debe ser infringido", dice la segunda enmienda, escrita hace más de 200 años.
El debate se reabre periódicamente, en particular cuando se producen tiroteos en centros de enseñanza como el ocurrido en Columbine en 1999 donde dos alumnos asesinaron a 13 personas antes de suicidarse.
Cada Estado tiene normas diferentes para la obtención de un arma, pero, en general, la ATF (Oficina para el Control de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos) únicamente establece que la persona que la pide tenga al menos 18 años (para rifles y armas largas, típicos de caza) ó 21 años (para armas de mano), que no se le haya prohibido expresamente la tenencia de armas y que no haya falsificado deliberadamente los documentos presentados para la obtención del arma. Es decir, cualquiera puede tener acceso a la compra de un arma, ¡cualquiera!
Por ejemplo en San Francisco (California), en mayo de 2005 se votó en referéndum especial a favor de que se prohíba la posesión y venta de armas de fuego en la ciudad.
Los partidarios de imponer un mayor control sobre las armas señalan que la facilidad con la que se puede disponer de ellas en Estados Unidos hace que las personas cometan crímenes en cualquier lugar, incluyendo escuelas y universidades.
"¿Qué hemos hecho como nación sobre este problema en los ocho años después de la masacre de Columbine (1994)? Hicimos el negocio del día al fracasar en el intento por acabar con la proliferación de armas en nuestro país", explicó Paul Helmke, presidente del Centro Brady para la prevención de la violencia con armas de fuego. Tras esta tragedia, Clinton prohibió las armas de asalto, pero, en 2004, la ley caducó y no la renovaron por lo que volvieron a ser legales.
¿Y no se hubiese evitado si el acceso a la compra de un arma en USA estuviese más restringido?




