lunes, 16 de abril de 2007

Las colas



Pasamos unos 20 minutos al día haciendo una cola, más de 10 horas al mes (sin contar los atascos), unos 5 días al año según un estudio de compras por internet de Visa Europe. Nos empezamos a poner nerviosos a partir de los 18 minutos, a los 30' nos enfadamos y a los 36' nos vamos o nos quejamos a los de al lado. En mi caso las estadísticas no son válidas, pq yo a los 7' me estoy desquiciando y a los 10' me quejo a quien sea... Es decir, quien me conozca sabe que la paciencia no es una de mis grandes virtudes!

Todos hemos hecho alguna vez alguna de estos tipo de colas:

TRANSCEDENTALES: las haces para cumplir un sueño, como es ir a ver tu cantante preferido.

INEVITABLES: es imposible librarse de ellas, nos pongamos como nos pongamos. Los atascos son claro ejemplo.

NECESARIAS: las hacemos porque las necesitamos para obtener un documento o permiso o que nos atiendan en urgencias.

PRESCINDIBLES: puedes no hacerlas. Si las haces son por circunstacias muy personales, como entrar en un local en vez de otro.

ABSURDAS: te abducen, sobre todo si regalan algo. No lo necesitas, ni te gusta pero lo quieres.


En una cola siempre te ocurre lo mismo, imposible de encontrarle explicación: siempre la fila de al lado irá más rápida que la tuya. Y si decides cambiarte a la otra cola, ésta disminuye la velocidad y la que acabas de dejar va más fluida. Si estás en un self-service el de delante cogerá el último plato de tu postre favorito. Cuánto más tiempo estés en una cola, mayor es la probabilidad de equivocarte de ventanilla. La ley de Murphy es inevitable.

Y como no! En todo cola hay alguno de estos PERSONAJILLOS: al que se lleva a la familia y los de al lado lo odian pq sus hijos son insoportables; el despistado que no está seguro de estar en la cola adecuado el día indicado; el listillo que te dice que le guardes el sitio un momento y aparece a las dos horas sin dar las gracias; el quemado, la fila no avanza y a cada minuto su grado de quemazón aumenta; el que se cuela, ha llegado tarde y tiene mucho morro, suele ser el más odiado; el abuelo, no sabe lo que hace allí pero los hijos o los nietos lo han mandado; el freaky, se ha pasado la noche entera guardando cola pq sino conseguía la entrada se moría; el gafe, cuando llega a la taquilla se acaban de agotar las entradas; la curiosa, no para de preguntar el porqué de la cola y un gran porcentaje acaba sumándose a la fila; el pesado, te cuenta lo que ha hecho en las vacaciones y la última operación de cadera de su suegra o el protestón, que no para de quejarse pero que nunca termina por irse. Y sin quererlo, alguna vez hemos sido alguno de estos personajes.

Los colaconsejos de hoy son: no vayas el día de inaguración, espera a que pasen los primeros días y si sabes que venden las entradas por internet, intenta comprarlas por ahí. Evitarás horas de sufrimiento!!

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